El Frío Viaje de un Tambor
he cruzado el desierto con una ilusión en mi mente.
El calor no me favorece, me aborrece.
Alguien me dice que soy frío porque nací en invierno,
que enamoro con palabras, y luego me escondo
detrás de veinte frases,
hablándole en secreto al silencio.
A veces quiero ser diferente,
detenerme bajo un techo con el calor de una fogata,
mirar por la ventana y atrapar con mis ojos tu sonrisa.
A veces quiero vestirme de poeta
ponerme mi camisa llena de versos y corazoncitos,
tocarte con mis manos pintadas con tierras de color.
A veces quiero ser diferente,
viajar contigo en un crucero mirando el mar inmenso,
nadar con los peces,
llevando las letras de tu nombre a una isla escondida,
donde podamos besarnos
a la luz de la luna, al candor de una estrella fugaz.
He caminado toda la noche,
en mis sueños me he quedado dormido,
escuchando tu voz que me abriga con su amor.
Me he detenido en lo alto de una canción,
y he prometido a la alegre armonía del universo
dejar para siempre mi gélida sonata,
atrapada ahí,
en el eco de un viejo tambor que viaja sin fin.