LA DUALIDAD DEL DESPERTAR

SIN TI
Las piedras del Cumbe dibujan formas diversas.
Me gusta el cielo azul que me mira
y la brisa fresca que trae el viento.

La línea de agua se mueve y no es un río fino.
Imagino que alguien me habla
y es solo el eco de un ave escondida.

Una roca gigante y redonda está a mitad del camino.
Recuerdo que el guía explicó que era un altar
y yo me quedé mirando al cielo sin entender nada.

Un fraile pétreo se quedó estático para siempre.
Intento encontrar un nuevo distinguido personaje
y solo veo rocas dispersas atrapadas en el tiempo.

Una catedral construida de un solo bloque de granito.
Aunque su interior sea una compacta masa fría
y su exterior no tenga puertas ni ventanas. Me asombra.

Un túnel de los deseos que atrapa la oscuridad y el vacío.
No puedo contar lo que pedí ni lo que quise pedir
y hasta entré dos veces y a la segunda casi me caí.

CONTIGO
El viento acaricia los queñuales y sacude sus hojas.
Mientras camino siento que desde antes te he conocido.
Nada es casualidad. Eres el destello de un recuerdo retenido.

Hay una roca donde se abre una boca y nace una lagunita.
Irredento escucho tu voz que me dicta un verso,
en cada palabra tuya hay un eco en la soledad de mi universo.

En el cielo azul, el sol se esconde detrás de una nube.
Rutilan tus ojos iluminando la ternura de tu mirada,
me hipnotiza tu luz, me inspira el candor de tu sonrisa rosada.

Se mueve el agua en un zigzag, en una curva, sobre un puente.
Inundado de la miel de tu carisma te tomo una foto,
después la miraré mil veces en el sol de este sentimiento ignoto.

Alrededor, cada piedra es un cantor, cada planta es una flor.
A tu lado no tengo prisa, no tengo frío, no tengo sed.
Soy un caminante que se quedó al final atrapado en una red.

Soy un turista disfrazado de guía, un poeta dormido en una poesía.
No sé en qué momento me perdí en el bosque de tu hermosura,
no sé si esto es un sueño o un holograma de una bella escultura.
En Cumbemayo lo que nace perdura como si fuese la roca más dura.